jueves, 9 de junio de 2016

Jesús el encapuchado

Uno de los hechos más comentados del día de hoy fue la destrucción del crucifijo de la Iglesia de la Gratitud por parte de un grupo de encapuchados, en contexto de los desmanes ocurridos después de la multitudinaria marcha que logró reunir a miles de personas en el Centro de Santiago para reafirmar las demandas del movimiento estudiantil.
Tuve la sospecha de que el incidente no iba a pasar desapercibido ni por los medios (que durante todo el día hicieron lo posible por hablar lo menos posible de la marcha en sí) ni por la opinión pública, tanto por parte de quienes se sentirían ofendidos como de parte de quienes se alegrarían de un hecho así. Como no soy un muy ferviente defensor de las vías violentas de manifestación pero tampoco soy muy amigo del catolicismo chileno, cuando vi la noticia consigné en mi cuenta de facebook: "Destuir crucifijos no es ni más ni menos terrible que destruir cualquier cosa. Defender cualquier contraria es políticamente irresponsable".
Sin embargo, después de un rato tuve una idea diferente. Me dejé embargar por una curiosidad morbosa, y decidí hacer un pequeño experimento, sólo para ver qué resultaba. Busqué la noticia en algún medio de alta credibilidad pero de muy baja neutralidad política, y en los comentarios de la nota pública escribí lo siguiente:
"Rechazo generó en todos los sectores de la población cuando Jesús expulsó a los mercaderes del templo. Sólo un anarquista en toda la historia de la humanidad ha tenido éxito haciendo saqueos y atentados contra la propiedad, y fue el mismo que tienen colgado de todas las iglesias. Dejen al pueblo seguir su camino"
 (La primera línea es una referencia al comentario con que fue compartida la noticia que estaba comentando: "El hecho ha generado un rechazo transversal de todos los sectores").
En sólo quince minutos ya tenía algunas respuestas iracundas, dos tímidos "me gusta" y un ataque ad hominem (véase el apéndice al final de esta nota). En cuatro horas tenía veinte respuestas, una cantidad ciertamente insignificante para una discusión en internet, pero porque la discusión siguió, más allá de mi comentario, como otra vieja discusión entre los que consideran el hecho como algo terrible y los que consideran como algo terrible el hecho de que otras personas consideren el hecho como algo terrible.
En la primera parte de este artículo me referiré a las respuestas que recibió mi comentario. En la segunda, me referiré al comentario mismo y las ideas positivas que en él se insinúan.

El día de la Ira

Algo que casi nunca pasa, cuando ocurre una manifestación y ésta termina en desmanes y enfrentamientos entre encapuchados y carabineros, es que alguien defienda a los encapuchados. En general las personas que marchan, los dirigentes, las autoridades públicas y también las personas que no adhieren ni simpatizan con los movimientos sociales rechazan transversalmente los actos de violencia con los que suelen terminar estos encuentros (como, en general, todos los encuentros multitudinarios, sean eventos políticos, musicales, deportivos... pero eso es harina de otro costal). Como yo tampoco soy muy amigo de estos actos de vandalismo, no quise ser inconsecuente y escribir un estado que me obligara a asumir una postura indefendible (porque, en la medida de lo posible, sólo sostengo opiniones que puedo defender); por otra parte, como la figura de Jesús siempre ha sido de mi más profunda admiración y he tenido en general buenas relaciones con cristianos, no quería ser directamente ofensivo o irrespetuoso con ellos. Más bien, preferí jugar con la ambigüedad que la obviedad del contexto me permitía, y asociar libremente a Jesús con los "anarquistas".
Por supuesto, las respuestas comprendieron perfectamente bien esta intención fingida. Quiero referirme sólo a algunas de ellas que llamaron mi atención:
"Dejemos que destruyan y roben y delincan siii dejemoslos .... eso tiene que seguir crucifiquemos a Jesús otra vez ... volvamos más miserable está tierra ... destruyamos las las creencias y convicciones y defendamos lo que hacen los encapuchados ellos entan en todo su derecho..."
 Este comentario me llama la atención por una sola pequeña cosa: la frase "crucifiquemos a Jesús otra vez". Como tristemente todos sabemos (porque sólo deberían saberlo los cristianos y otros interesados en la cultura bíblica), Jesús no murió crucificado en un acto de vandalismo, sino en una ejecución pública con respaldo institucional, como Valenzuela Torres. No obstante, sabemos también que su ejecución fue autorizada después de una consulta pública en la cual (al parecer, porque la historia nos la cuentan los evangelistas, personajes que tienen en común con los periodistas de la televisión chilena su nivel de imparcialidad en el asunto) hubo manipulación por parte de los fariseos y otros maestros de la ley. Me pregunto cuántos crímenes estaría dispuesta a concederle a un moderno Barrabás nuestra opinión pública, si la elección estuviera entre su muerte y un encapuchado idealista, consecuente y muy influyente.

"Él [sic] weon que está contra el sistema pero pone cara de fracasado para pedirte dinero en la calle, el mismo dinero que ganas trabajando honradamente cada día. A ese pelafustan te refieres. Y más aún lo comparas con Jesús...."
Este comentario me recordó un pasaje de un libro que leí una vez y cuyo nombre ahora no atino a recordar, pero que dice:
Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
 Aquí hay otro:
"Este es un atentado a la fe cristiana transversalmente .Esto es un atentado a los sacramentos del matrimonio y el bautismo de los chilenos peor aun un atentado directo a nuestra democracia y su libertad de culto y creencias .Chile es un pais de raiz cristiana y si chile le vuelve la espalda a Dios y no guarda su ley y sus mandamientos cosas peores veremos en nuestra nacion ."
Este me parece que aborda un tema un poco más delicado y merece un poco más de atención. En efecto, el acto de destruir un templo atenta (no sé si directamente) contra la libertad de culto, porque ofende a las personas que pertenecen a dicho culto. Ahora bien, el comentario es perfectamente improcedente en todo lo demás: habla de "los sacramentos del matrimonio y el bautismo de los chilenos", siendo que no todos estamos casados ni bautizados, y somos perfectamente chilenos (de eso se trata la secularización y la libertad de culto). Pero puedo concederle a esta persona que se refería a los chilenos cristianos. Incluso así, ¿qué es esa sugerencia final de "volverle la espalda a Dios" y "guardar su ley y sus mandamientos"? ¿No era que estábamos hablando de la libertad de culto? Me recuerda un poco a Sebastián Piñera, cuando hizo mención de "nuestro Dios" en su primera proclama desde la Moneda, faltando el respeto de todos los que nos molestamos con las manifestaciones religiosas en contextos laicos, o a los detractores religiosos de las leyes de igualdad de derechos civiles o el aborto.
Otro más:
"Que se puede decir y responder ante tanta brutalidad, de gente que justifica y le echa la culpa a todo el mundo de sus fracasos, falta de voluntad, empatía, solidaridad, lo único que hacen estos "hombrecitos", es levantar el puño, tirar la piedra y luego esconderla, y mas encima se comparan con Jesús, me parece tan raro, ya que estos tipos, no creen en nada, y por ultimo Jesus fue valiente, no escondió su cara, no era una "ratita-hombrecito", los hombres bien hombres, pelean a rostro limpio, y debaten con argumentos sólidos y creíbles, de acuerdo, al siglo que vivimos , lo demás es perorata aprendida, y repiten como " loritos, sin cerebro", no son capaces de tener identidad, de ser libres y responsables de sus actos!!"
Quiero destacar en éste la frase "por ultimo Jesus fue valiente, no escondió su cara, no era una "ratita-hombrecito", los hombres bien hombres, pelean a rostro limpio, y debaten con argumentos sólidos y creíbles". A ella me referiré en la segunda parte. Ahora, sobre lo demás, sobre todo cuando habla de los que "no son capaces de tener identidad, de ser libres y responsables de sus actos"... yo me pregunto, ¿qué puede ser más responsable y libre que violar la ley? El punto es que la pregunta no es si el vandalismo es propio de personas libres y responsables, sino si es esa la clase de libertad y responsabilidad que nuestra sociedad necesita. Dos temas muy distintos entre sí. (OK, Kant quizás no estaría de acuerdo. Pero eso también es harina de otro costal).
Hacia el final de las respuestas entra Eric Pezoa, un colega filósofo experto en discutir por internet (tiene unos debates sencillamente notables con grupos fanáticos bungeanos en Argentina y autopoiéticos aquí en Chile) con un comentario sarcástico que, fatalmente, reventó la discusión (con Eric estamos trabajando actualmente el tema del sarcasmo. Es todo un enredo filosófico):
"Las mujeres nunca se meten en esas cosas porque son una señoritas, además de que no saben argumentar porque Dios no lo quiere así. Bendiciones."
Era de esperarse que su comentario no sería bien recibido, y efectivamente no lo fue. Pero se trataba de una mofa no a ellas, sino al machismo que tristemente suele darse como añadido al cristianismo católico del sector conservador chileno.
Y ya para cerrar, como silogista y filósofo de la lógica no podía dejar de relevar estas tres maravillosas falacias que afloraron en la discusión:
"operate la cara porfavor negro de mierda feo asqueroso"
 "Si reventaran a tu gato a patadas, dirias lo mismo?"
 Que... semejante estupides. te apuesto que es de los mismos !! Las cosas se hacen de otra manera no como lo dices tu antisocial de mierda !
Respectivamente un argumento ad hominem (refiriéndose, he de suponer, a mi foto de perfil en facebook), un recurso emotivo (o tendencia a personalizar) (refiriéndose, he de suponer, a mi foto de portada en facebook, donde aparece mi gata) y un tu quoque (refiriéndose, he de suponer, a la posibilidad  plausible y verosímil de que yo fuera un encapuchado por estar defendiéndolos en facebook con mi perfil personal).
Mi intención no es burlarme de las personas que contestaron mi comentario, a pesar de que el contexto en que lo hicieron fuera insidioso. Este ejercicio refleja, como varios otros, la pobrísima capacidad de las personas para construir "argumentos sólidos y creíbles" (Puede que haya sido una discusión por facebook, pero el tema les tocaba sensiblemente y es de esperarse que la gente sienta deseos de defender lo que cree cuando otros le atacan u ofenden). Esto por supuesto no es culpa de la gente misma, ni de quienes me respondieron el comentario ni de nadie más, sino de las deficiencias del sistema educacional chileno (alguien debería hacer algo al respecto. Marchar, por ejemplo) y la nula presencia en el currículo de las destrezas lógicas y erísticas que requieren estas y otras muchas disputas en la vida cotidiana. Por otra parte, refleja la violencia que caracteriza a los grupos cristianos en nuestro país, todavía contradictorios con el mensaje de amor y humildad que Jesús nos legó.

¿Era Jesús un anarquista?

Quiero referirme ahora (brevemente) a mi posición respecto del comentario que yo mismo escribí. ¿Era Jesús un anarquista? Por supuesto que no, porque el anarquismo es un concepto moderno (y dudo que tenga sentido hablar de algo siquiera parecido en sociedades preindustriales o no capitalistas); sin embargo, parece necesario que reconsideremos un par de cosas que creemos saber acerca de Jesús.
El vandalismo en el siglo I
Todos los entendidos en historia y en los estudios bíblicos (aficionados o académicos) saben que el ministerio de Jesús se dio en un contexto político y social muy complejo. Israel se hallaba dividido primero por la invasión de Babilonia (el llamado "tiempo del cautiverio", contexto de los profetas), luego por los conflictos fratricidas entre judíos y samaritanos, y finalmente por la ocupación romana. Tal como nos refieren algunos escritos (apócrifos y canónicos) y como destaca notablemente Tim Rice en Jesucristo Superstar, Jesús tuvo en su momento contacto con los zelotes, un grupo terrorista de fanáticos nacionalistas judíos que luchaban por liberar a Judea de la dominación extranjera. Por supuesto, Jesús no era un zelote, y muy notablemente en el musical tampoco les brinda su simpatía. Sin embargo, las características de su ministerio no fueron lo que podría decirse "pacíficas": el episodio al que me referí en mi comentario, la expulsión de los mercaderes del templo, es interpretado por múltiples expertos como la gota que rebalsó el vaso de la paciencia de los sacerdotes, y lo que finalmente los llevó a conspirar para matarle. ¿Era Jesús un encapuchado? Posiblemente. Solemos creer que no, porque en las pinturas lo vemos con el rostro descubierto, y en general también las Escrituras nos dicen que enseñaba en las sinagogas y en lugares públicos. Pero los sacerdotes tuvieron que pagarle a Judas para que lo entregara: incluso debía besarlo en la mejilla "para que los guardias supieran quién era"; y en uno de los Evangelios los soldados le preguntan si es él el hombre al que buscan (el de Juan; les recomiendo ese pasaje, porque aparece uno de los superpoderes más increíbles y menos publicitados de Jesús).
Destruyendo propiedad privada
como Dios manda: con un látigo de muchas colas.
Entonces tenemos a un milagrero que desafía a los maestros de la ley y a los fariseos, camina con los pobres (a pesar de que su padre era un carpintero descendiente de reyes, una clase muy acomodada en la época), se junta con pescadores, prostitutas y sicarios (asesinos zelotes), predica interpretando los preceptos de la tradición mosaica (el "os dejo un mandamiento nuevo" no era un onceavo mandamiento, sino un reemplazo de los otros diez); se esconde junto con los suyos, por eso hizo falta un traidor para matarle; entró a Jerusalén montando un burro, pero ¿cómo consiguió el burro? Mandó a sus hombres a que lo robaran, y lo hubieran hecho si el dueño no los hubiera descubierto (el Evangelio dice que cuando el dueño del burro supo para qué lo querían, "lo cedió". ¿Olvidé mencionar que los burros son animales de trabajo y transporte, y que no todo el mundo tenía uno? A veces los Evangelios son convenientemente escuetos en su forma de contar ciertos hechos).
La radicalidad del pensamiento de Jesús y su relación con la desobediencia civil son aspectos que los múltiples lavados de los textos han logrado invisibilizarnos con pasmoso éxito. En ese sentido es notable que todavía el episodio del templo se conserve, y esto quizás sólo por la sencilla razón de que había que justificar de alguna manera la voluntad de los sacerdotes para matarlo.  El filósofo griego Celso en su texto Contra cristianos acusa al cristianismo de ser una doctrina para ladrones, asesinos y prostitutas, reflejando lo que los sectores acomodados del mundo grecorromano opinaban de esta nueva secta. Constantino, un caudillo amotinado del ejército romano, se tomó violentamente el poder en el 306 y se convirtió al cristianismo para tener el apoyo popular, porque la gran mayoría de la población humilde en Roma era cristiana (¿o alguien todavía se cree lo del ángel y el "vince ad hoc" con que Dios le prometió la victoria el día antes del Golpe de Estado?) (es curiosa la correlación, no siempre espúrea, entre algunos cristianos y los Golpes de Estado...).
En aquellos años de clandestinidad y persecución, los cristianos se identificaban entre ellos con una contraseña: el dibujo de un pescado, en griego ijtys, acrónimo de Iesous Jristós Teós hYiós Sóter, "Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador".
Adivinen quiénes, hoy, dibujan también una contraseña gráfica en los muros de las ciudades, para identificarse y ocultarse de sus perseguidores...

Inti Målai Perdurabo

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Si se quiebra me avisan y transcribo todas las respuestas, están guardadas.